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Tres meses sin comprar

escrito por Jessica V. 8 abril, 2019

tres meses sin comprar

Zara ha decidido que este año es el año de las faldas midi (mi cosa más favorita del mundo) y ha sacado 238.549 modelos monísimos y estupendos todos. Año en el que vosotras igual no os acordáis, pero yo sí, he decidido no comprar nada.

Lo sé porque he hecho algo que no hago este año que no compro: meterme en la web de Zara. Craso error. Inocente de mí me metí porque vi una foto en una web de una chica con una falda muy bonita y oh sorpresa, oh dolor, oh campos de soledad, mustio collado era de Zara. Mi esperanza era que la falda fuera de otro año o estuviera agotada, o que, básicamente, esta temporada fuera una absoluta mierda pinchada en un palo. Pero no. Es bonita y la quiero, porque no he dejado de querer cosas.

Con un poco más de perspectiva (un par de semanas desde aquel fatídico día), reconozco que se me ha pasado el hype inicial (la desesperación fue real) y que simplemente he dejado de pensar en ellas.

AHORA LA ROPA SOLO ES ROPA

Estos días le he dado muchas vueltas a la misma idea: ahora mismo la ropa para mí solo es ropa. Solo son prendas que cubren mi cuerpo para poder continuar con mi vida de manera funcional. Me siento totalmente desconectada emocionalmente de lo que antes representaba para mí: una forma de expresarme. Un día me he levantado y no me hace feliz vestirme de determinada manera (de cualquiera, de ninguna), puede que sea porque siento que este año no puedo evolucionar en ese sentido, ya que estoy limitada a lo que tengo en el armario actualmente. Y por un lado es liberador, porque ya no me planteo qué puede pensar la gente de lo que llevo o dejo de llevar (ni de si lo llevo tres días seguidos), pero por otro, me entristece un poco; siento como si hubiese perdido una parte de mí.

LA COSTUMBRE

También me he dado cuenta de que parte del impulso inicial y las ganas de empezar-a-no-comprar con las que decidí tomarme este año libre se han ido desvaneciendo. No es que no tenga los mismos ideales que en su momento, pero ya no siento ganas de no comprar activamente, sino que como se ha convertido en parte de mi vida, ya no noto que lo estoy haciendo. Un poco como lo de no usar plásticos o ser minimalista. Lo tengo tan interiorizado que ahora me parece que no hago nada, aunque en realidad sigo haciéndolo todo, solo porque es tan familiar como lavarme los dientes. (Y los dientes me los sigo lavando, ¿vale?)

COSAS QUE SÍ HE COMPRADO

Dicho todo esto, estos dos meses comprar, hemos comprado. Mogollón de cosas de hecho:

  • 127.483 productos para el acné hormonal que me ha salido al haber dejado la píldora y que no sirven para básicamente nada: Jabón de carbón activado, cremas antiacné, agua de rosas (que muy bien, la verdad) y crema solar no comedogénica con color factor 50+. Lo dicho, para nada
  • Copa menstrual: El siguiente gran paso en mi carrera contra el plástico. Todavía no he conseguido que me funcione.
  • Unas maderas para hacer unas estanterías DIY (que nos han quedado preciosas)
  • Mascarilla para el pelito: De las de renovar las que se me habían agotado. 99% productos naturales y viene en lata, no en bote de plástico. Más densa que la Philadelphia, pero bien
  • Dos libros: Digital Minimalism y Keep Going (Borja se dejó 5 excepciones de libros para comprar este año. Estos eran dos de ellos)
  • Una nueva aguja para el plato del vinilo
  • Un vinilo de Sam Cooke
  • 2 camisetas en un concierto de Diavlo

Sí, en febrero compramos dos camisetas, el 14 de febrero por la noche, más concretamente. Fuimos al concierto de un amigo y a la salida, sin pensarlo, compramos dos camisetas. Pero sin parpadear, además. Ni se nos pasó por la cabeza que eran ropa, simplemente queríamos apoyar a nuestro amigo comprándole algo de merchandising. Dos días después, cenando con otros amigos y contándoles toda la movida del año sin comprar nos preguntaron por las camisetas y nos quedamos en 33. ¿Cuentan realmente como ropa si no lo has hecho por tener otra camiseta sino por apoyar a la banda de un amigo? Nosotros lo vemos así con esto en concreto, lo que no significa que ahora vayamos a aprovechar todos los conciertos a los que vayamos para comprarnos camisetas nuevas. Ha sido una buena wake-up call.

En resumen: Jessi 2 – Año sin compras 1

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