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He estado un año sin comprar

escrito por Jessica V. 26 abril, 2020

Petites, he estado un año sin comprar. Un año entero. Con todos sus días y todas sus noches. (De hecho, algunos días y noches de más, y ahora con el estado de alarma no te quiero ni contar). Y me ha costado y no, pero creo que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado.

lecciones año sin comprar

Hace aproximadamente un par de meses (cuatro) que terminé con el experimento y creo que ya puedo pensar con perspectiva al respecto, porque, la verdad, cuando terminó oficialmente no sabía ni por dónde me soplaba el viento. No comprar se había convertido en parte de mí, como si fuese una de mis características principales, como el que es simpático o zurdo, era una cosa que yo era y ya estaba. Cuando pasó el año completo no sabía muy bien qué hacer con ello.

Empecé este experimento porque estaba harta, harta de comprar, de pensar en comprar, de que me regalasen, de tener y de tirar, de decidir qué hacer con lo nuevo y lo viejo, de querer más, de necesitar tener menos. Ahora que se ha acabado, la verdad es que se me ha hecho corto. Creo que por inercia podría haber estado unos cuantos meses más; quizá otro año. Pero no era una opción razonable: también dejé de comprar para darme tiempo y espacio mental para encontrarme y decidir sobre mi forma de vestir y presentarme al mundo, de verme a mí misma, y no creo que fuese a aguantar mucho más con la misma ropa con la que iba a la universidad (honestamente, las últimas semanas del experimento me sentía como si estuviese entrando en el tiempo de descuento), así que tarde o temprano lo de no comprar se tenía que acabar.

QUÉ HE APRENDIDO EN UN AÑO SIN COMPRAR

Sobre comprar

Comprar es como un músculo, y como cualquier músculo, si dejas de utilizarlo se atrofia. (Y si después de mucho tiempo lo utilizas, te cuesta). Al principio estaba tan acostumbrada a no comprarme las cosas que quería que parecía que en mi cabeza no hubiese un nexo que uniese los conceptos querer y tener, como si comprar no fuese una realidad. Como si pudiesen aparecer las cosas nuevas en mi armario sin tener que comprarlas (ni robarlas, quicir). Aparentemente no pueden.

También me he dado cuenta de que todo el mundo se pasa la vida comprando. Todo el día. Todos los días. Me da una puta pereza que me muero.

Sobre los caprichos

Un capricho es un capricho y no una necesidad. Creo honestamente que hay que hacer este tipo de experimento para darse cuenta de ello y comprenderlo realmente, si no, es posible que nunca llegues a aprenderlo.

Sobre mí misma

Soy muy poco flexible conmigo misma. Ahora estoy reaprendiendo a concederme cosas y ser generosa conmigo. Que tampoco es algo que haya ejercitado demasiado este año (o bueno, esta vida en general). Saber que lo que quiero es un capricho me hace más fácil no juzgarme a mí misma por concedérmelo.

Sobre el dinero

También he ahorrado bastante. No ha sido una cosa loquísima porque soy más bien de puñito cerrao‘ en general y tampoco es que viniese de gastarme una barbaridad, pero ahorrar, he ahorrado. Un buen pico. Lo suficiente como para que no me importe gastarme un poco más en algo que realmente me va a hacer feliz. O en un regalo muy gordo para mi novio.

También he aprendido que por norma general, lo caro es mejor. ¿Siempre? No, pero una buena mayoría de las veces. Las veces que compensa gastarse más, prefiero ese más.
(Obviamente hay cosas caras por razones de mierda, as in, un bolso de marca frente a cualquier otro bolso similar. En esas ocasiones pues no compensa, obviamente, o eso opino yo. Y también hay ocasiones en las que no puedes permitirte esas cosas más caras, y no pasa nada, no vayamos a tirar el dinero ahora tampoco).

CÓMO ME HA CAMBIADO

Recién salida del experimento era un poco complicado saber cómo me había afectado realmente estar un año sin comprar pero, a unos meses vista, ya puedo identificar en qué me ha cambiado esta experiencia:

  1. Soy mucho más asertiva con las cosas que quiero y que no quiero: Ahora siento que sé reconocer mucho más rápido si quiero algo o no. Si lo quiero y me parece buena idea, lo compro; si no, lo descarto y fin. No pierdo más el tiempo en convencerme a mí misma ni en nada y de momento no me he arrepentido de ninguna de las cosas que me he comprado desde que terminó el año.
  2. He hecho las paces con gastarme más dinero en las cosas que realmente quiero: No quiero cosas que tiene todo el mundo y además quiero que lo que compro esté hecho de manera responsable y materiales sostenibles. Eso es más caro and I’m ok with it.
  3. Se me ha olvidado irme de tiendas y no soporto entrar en Zara (que siempre ha sido el buque insignia de mi armario), así que he tenido que buscar otras tiendas y formas de comprar. Y no se ha acabado el mundo.
  4. No me voy de tiendas, voy a comprar: Ni a centros comerciales, ni por Internet. ¿Sabéis la cantidad de tiempo que se pierde mirando webs y tiendas con cosas que no nos gustan ni nos vamos a comprar solo para echar el rato? Con todo ese tiempo libre me he hecho una isla en el Animal Crossing y tan ricamente.
  5. Creo que por las razones anteriores, más el hecho de haber estado un año entero pensando en cómo coño me iba a vestir cuando terminase el tema este, ahora mi estilo ha mejorado un 1500% (que a mí me gusta más, básicamente. Igual para el resto del mundo visto como una mamarracha, pero mira, es que no me visto para el resto del mundo).
  6. Estoy mucho más abierta a la ropa de segunda mano. Soy totalmente nula para ir de tiendas de segunda mano en general porque soy de las de «Quiero un pantalón de talle alto blanco con bolsillos» y no se puede ir de tiendas vintage buscando algo específico, esto es así. Pero me han regalado un abrigo de segunda mano FLIPANTE que me pongo todos los días, así que ahí queda eso.

Y AHORA, ¿QUÉ?

Pues, básicamente, que vuelvo a comprar. Bueno, en cuarentena no me he comprado nada, pero en enero me compré un par de pantalones y jerseys, y un kimono de terciopelo azul con estrellitas bordadas que te caes de culo (y que ya no me voy a poder poner hasta el año que viene porque es de terciopelo y vamos a salir de casa en verano ya). Y si cuando pase esto veo algo que me guste y me convenza, me lo compraré y si no, no. Y a seguir con la vida.

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3 COMENTARIOS

Kalam 15 mayo, 2020 - 03:08

Yo este año (me refiero desde mayo que me mudé de vuelta a Granada) creo que sólo me he comprado un par de cosas de ropa que necesitaba (bueno, a parte de las mierdas de la boda, pero eso no cuenta). Me he sorprendido mucho a mí misma, pero también es verdad que como estoy en paro, no me visto todos los días para salir a la calle, así que me sobra la mitad del armario (no estoy contando nada nuevo porque así está media España con la cuarentena en este momento XD). Ahora, en lo que sí me he empezado a dejar la pasta es en maquillaje. Empecé en otoño con la excusa de que quería acostumbrarme para no verme rara el día de la boda y me ha costado frenar, joder. He llegado a cogerle asco a Instagram (igual que se lo cogí a Facebook en su momento) porque no paran de bombardearte con anuncios para que compres.

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Jessica V. 19 mayo, 2020 - 07:44

Lo del maquillaje es que es un puto pozo sin fondo, a mí me dio por ello hace tres años y ¡qué perdición! Necesitaba todo lo de Colourpop y como era tan barato, me lo compraba. Si no tengo 15 brillos de labios no tengo ninguno. Y paletas de ojos igual, y ya no me pinto, llevo un año sin maquillarme casi nada, no me echo ni máscara (por pereza de desmaquillarme sobre todo, pero ahí está). Y ahí está mi pobre maquillaje esperándome en el cajón a que un día me dé un aire y me vuelva a pintar xD!

Y lo de no comprar ahora es que es casi lo normal, ¿no? Bueno, yo lo veo lo normal porque no se me ocurre nada que me pueda comprar ahora que diga «Ah, qué guay», si no voy a ir a ningún lado. Para pasear voy en chándal y para estar en casa igual. Desgraciadamente no soy de esas que van moninas por su casa, pero bueno, a mi bolsillo le está gustando esto, porque como no gasto nada más que en comida… Pero bueno…

Gracias por el comentario, guapa 😊

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Kalam 19 mayo, 2020 - 20:14

Sólo paso de nuevo para remarcar que a Colourpop lo carga el diablo y que deseo todo su catálogo y eso que no me pinto mucho. Yo me cago en su packaging y en sus colecciones limitadas, jajajajaja XD

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