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Regalos de mierda

escrito por Jessica V. 25 noviembre, 2018

regalos de mierda

La cercanía de mis primeras Navidades como minimalista oficial me han hecho darme cuenta de una cosa: tenemos una costumbre feísima de llenarle a la gente la casa de mierda.  Me explico:

MINIMALISMO Y EL COMPROMISO DE REGALAR

Por un lado, entiendo que el problema de muchos minimalistas es el rechazo de la idea de que en nuestra sociedad el amor se demuestra dando regalos materiales. Cuanto más caro, mejor, para compensar la falta de tiempo que pasamos con las personas que queremos.

Por otro lado, a mí lo que me frustra muchísimo es el compromiso social (que ya sabéis que yo en general los llevo fatal) de tener que quedarte con cada mierda que la gente te regala, otra vez, por compromiso. Porque seamos sinceras, petites, muchas de las cosas que nos regalan (y sobre todo, que regalamos) son una mierda. No porque sean de mala calidad ni nada, sino porque nos quitamos de encima el muerto de regalar con cualquier tontería que encontramos and we call it a day. «Pues ya estaría». Y encima esperamos que esa otra persona esté agradecida por esa fruslería y que SE LA QUEDE PARA TODA LA VIDA. Llenando espacio en su casa, en su mente cada vez que pasa por delante de ella y piensa «Esto qué feo es, pero como me lo ha regalado mi cuñada me lo tengo que quedar, porque se va a sentir mal si lo tiro», o en su altillo, en una caja al fondo donde lo esconderá para no verlo (y, coño, está el alquiler fatal, no a todos nos sobran los altillos). Y a mí esto es que me pone muy nerviosa.

Cuando me dio la pájara minimalista, los primeros problemas a los que me enfrenté fueron precisamente estos, los regalos. Deshacerme de los regalos que me había hecho la gente bienintencionadamente y que ya no aportaban valor a mi vida. El pensar que mi novio se iba a ofender porque ya no quisiera tener en casa X figurita que me había regalado cuando empezamos a salir me traía por la calle de la amargura, y es una cosa absurdísima. Porque el valor de ese regalo, de nuestra relación o del amor que sentimos el uno por el otro no está en la figurita en sí. Estuvo en el hecho de que cuando empezamos a salir, vimos eso en una tienda, me gustó y me lo quiso regalar. Fue un detalle.

¿Pierde el valor ese gesto por el hecho de que yo done esa figurita? No.
¿Se nos va a olvidar que eso pasó solo porque no esté la figurita? No.
¿Le quiero menos porque no quiera esa figurita en casa? No.

Pues eso.

EN RESUMEN

  • Hay que dejar de regalar mierdas.
  • Hay que dejar de sentirse mal por deshacernos de las mierdas que nos regalan.
  • Hay que dejar de sentirse mal porque la gente se deshaga de las mierdas que les regalamos.

El amor es otra cosa.

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