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Tengo las tetas en el ombligo y no pasa nada

escrito por Jessica V. 13 marzo, 2020

tetas caídas

Es así, tengo las tetas en el ombligo. Tengo el pecho muy bajo. Pero MUY bajo. Igual en el ombligo exactamente, no, pero tampoco está tan lejos, y es algo que siempre me ha dado mucha vergüenza.

LA PRUEBA DEL LÁPIZ

No es una cosa que haya pasado gradualmente con los años, ni «Ah, eso te pasa por no llevar sujetador» o «Con ejercicio se te ponen tiesas». No, esto ha sido así toda la vida. Recuerdo cuando era adolescente (no creo que llegase a los 14), a una prima de mi padre hablando de algo llamado «la prueba del lápiz». «Si te pones un lápiz debajo del pecho y se cae es que todavía las tienes firmes». Petites, yo podría sujetar un estuche entero con sus rotuladores y todo. En aquel entonces igual el estuche no, pero un subrayador, sí. A esto también hay que sumarle que tengo mucho pecho y, claro, la gravedad tampoco ha ayudado nunca.

Total, que es algo que siempre me ha acomplejado. He vivido toda la vida parapetada detrás de sujetadores y bikinis push-up con aros y copas capaces de sujetar tres kilos de arroz cada uno, angustiada porque se me soltasen los tirantes y todo el mundo viese dónde tengo el pecho (en los pies. ¿Sabéis cuánta agua se acumula en un bikini push-up? Salgo de la piscina aprentándome las tetas porque si no no se seca y no es algo que quede especialmente fino, la verdad). Del drama del palabra de honor ni hablamos (porque me pongo violenta).

TE PUEDEN GUSTAR TUS TETAS CAÍDAS

El año pasado, con el tema de no comprar y tal, aproveché para ir renovando mi ropa interior poco a poco (que tenía los mismos años que el resto de mi ropa: demasiados) y me probé por primera vez un sujetador sin push-up; de esos de encaje tan bonitos que tienen una copa suuuuuuperpequeñita. (Esto). Era tan bonito. Y tan fino. Y tan cómodo. Y me sentía tan sexy. ¿Dónde había estado ese sujetador toda mi vida? Ahí. Ahí había estado. Detrás de mi puto complejo por tener el pecho muy bajo, o muy grande, o los hombros muy anchos.

Y vosotras os preguntaréis «Y ¿qué coño me importará a mí, Jessi, dónde tengas tú las tetas?». Bien, igual si te estás preguntando eso pues para ti no es este post, pero no todo el mundo tiene las tetas en el cuello y es algo de lo que hay que hablar, y normalizar, y mostrar, y celebrar. Que hay otros tipos de cuerpos y pechos, y es normal y bello.

Comparto esto porque Jennifer Epperson en Manrepeller ha contado su historia sobre su pecho caído, me he sentido identificada y he pensado «Coño, pues podrían gustarme a mí también mis tetas caídas ¿no?», así que tengo la esperanza de que al otro lado de esto haya alguien leyéndome que piense lo mismo porque yo he contado la mía.

#SaggyBoobsMatter.

Ahí queda eso.

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