¿A que así dicho parece que fui el primer día y encima me tiré a uno de los monitores? Bueno pues no, principalmente porque el monitor era como muy pequeñito y yo en chándal pierdo una barbaridad.

En fin, que ayer fui por primera vez al gimnasio, y, chicos, es otro mundo. Llegué un poco antes de las 11 de la mañana. Mi acompañante (porque ya que se había apuntado al mismo que yo pues porqué iba a ir sola el primer día, con la vergüenza que me da, porque en realidad tengo 8 años) llegaba tarde, que igual tenía que haberlo previsto porque yo le quiero pero la puntualidad no es el fuerte de Rodro.
Estaba ahí sola ante el peligro. Y con peligro me refiero a la cafetería que hay al lado de gym, porque yo había desayunado, pero bueno, un algo me habría comido (algo ligerito, el típico chocolate con churros de rigor antes de ir al gimnasio). Al final me decidí a entrar al gimnasio, pero pensé «Le espero en recepción tranquilamente». Fui haciendo avances y 5 minutos después ya estaba en el vestuario escondida. Cuando por fin llegó Ro salí y subimos a las máquinas (cuatro plantas de gimnasio, ahí lo dejo).

La verdad es que no sé qué esperaba encontrar allí así que no sé si me sorprendió ver tanto tío bueno junto. Que, a ver, tíos buenos había, buenos-bonísimos, pero también había chicos en proceso de; chicas (cuatro, aquello era un campo de nabos); hombres mayores, de estos del tipo osito, como muy grandotes y llenos de pelo (que al parecer estaban todos en el vestuario con Ro). Los había que iban de dos en dos, que iban solos y otros que hablaban de depilación. A VER, esto. Que estaba yo haciendo el MiniWOD correspondiente a mi tabla de aquel día con algunos ejercicios de las Fitsters (o sea: zancadas con peso, abdominales y plancha, porque ya que voy al gimnasio voy a dejarme el culo. A dejar el mío y a traerme el de Beyoncé, más concretamente) cuando se acercan dos chicos para hacer sus ejercicios juntos en las colchonetas. Como no había dos seguidas libres y yo estaba un poco en el medio a uno de ellos le pudo la presión:

¿Pero cómo vamos a hacer los abdominales? ¡Si solo hay una colchoneta!
Venga, si hemos compartido una cama cómo no vamos a caber en una colchoneta.

11 Comentarios
1 FacebookTwitterPinterestEmail

El otro día una amiga me habló de un chico que le gusta. No sé si es que no me lo estaba contando todo o si es que ya no había más que contar, pero cuando terminó yo me había quedado en las mismas, así que le pregunté:

Pero… ¿Habéis tenido algo alguna vez?
Tenemos un rollo raro.

El único rollo raro que tenía mi amiga con este chico es que ella estaba colada por él y él pasaba de ella olímpicamente. Tal cual.

Me llama a veces para que vaya a ver sus exposiciones de fotografía con mis amigas y eso…
Aaaahh… Es fotógrafo… Míralo, qué bohemio.

Mira, tía, no le gustas. No le gustas y ya está, asúmelo.

Estaba allí con una pelirroja pero me llamó a mí para que fuera a ver la exposición.
A ver, a ella la llevó él, no sé… Yo creo que no le gustas.

Evidentemente no se lo dije tal cual porque tus amigas no te cuentan estas cosas para que las desengañes ni para que les des tu opinión sincera (sobre todo cuando lo último que les has contado tú es que has tenido una historia de amor en París. Mira, no, probablemente lo único que quieran en ese momento sea partirte la cara). No, tu amiga te está contando lo del fotógrafo para que le digas que seguro que le gusta pero es muy tímido, o que está esperando el momento para decirle algo. O alguna mierda de esas. Porque es que es todo mentira, por Dios. MENTIRA.

«Ah, pues mi amiga tenía razón, es que era demasiado tímido pero en realidad estaba enamorado de mí. Lo de todas esas tías que se tiraba era solo una fase». Dijo NADIE NUNCA.

Por eso, para evitar morderme la lengua la próxima vez y para ahorraros buscar en Google «Cómo saber si le gusto», he hecho una lista de gestos y acciones que indican que no le gustas a ese tío, y así, si alguien me vuelve a preguntar, les envío aquí directamente y acabamos antes:

Cómo saber si le gustas - 15 señales de que no le gustas nada a ese chico

35 Comentarios
34 FacebookTwitterPinterestEmail

Creo que los mexicanos de mi universidad de París tenían algo conmigo. (Que igual no es conmigo solo pero como os lo estoy contando yo pues eso). Total, que no es que no me gusten, de hecho mis amigas mexicanas son tan monas que me las comería a besitos, pero con los chicos tengo dos problemas. El primero, que soy mucho más de nórdicos (a las pruebas me remito) y el segundo, que ya conocí al mexicano perfecto, y CLARO, todo lo que venga después pues ya no… No.

Y ahora me hace gracia porque una de las últimas cosas que me dijo este chico tan mono mientras estábamos en Madrid (porque nos conocimos en París, pero en navidades vino a verme a Madrid ya que visitaba España) es que ya no podía conocer a ningún mexicano más. Que el próximo semestre si se me acercaba algún chico tenía que decirle que ya tenía cubierto el cupo, que lo sentía mucho pero que el puesto ya estaba ocupado. Y bueno, un poco sí, la verdad.

Es más, si hubiese sido por él no me habría acercado a ningún otro tío en general nunca jamás hasta que él hubiese vuelto a por mí a Europa (esto dicho por él, ojo –suspirito-). Aunque vista mi suerte IGUAL debería plantearme seriamente esta opción. ¿Cómo lo veis? El celibato no puede estar tan mal.

Lo bueno es que la cultura es parecida (que no igual) y estoy enamorada de la comida de México. Lo malo es la barrera del lenguaje. Que será el mismo idioma PERO NO. (Yo soy un poco de esas que pone cara de desengaño total cuando ve que la película que va a ver online está con audio latino, también os lo digo). Y es que más de una vez me he quedado con cara de circunstancia hablando con Daniela porque dice cosas como ¡Pinche perro! güero (que teniendo en cuenta que lo de ¡Pinche perro! lo dice con cara de mal humor refiriéndose al holandés, yo supongo que es malo. Y bien. ¿Veis por qué la quiero?).

Total, que esto es algo que los no-castellanoparlantes no entienden. Y siempre, SIEMPRE, que hay un latinoamericano, un español y alguien que no hable español (como un chiste) sale el tema:

—But it’s easier for you two, you speak the same language.

Y claro, hay que explicar que sí pero no. Y pones EL ejemplo (lo habéis hecho todos en esta situación):

—Yes, but there are tons of differences. Like some words that have a complete different meaning for each of us. For example: Coger. In spanish is something like catchgrab or take. Like «take that beer» or «catch a ball». And in mexican means to fuck.

Y ya está. El tercero en discordia lo flipa todo, se le ilumina la cara y se pasa media hora de reloj haciendo la gracia.

1 Comentario
0 FacebookTwitterPinterestEmail