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Algo real

Por Jessica V.

Hace unos meses escribí una de esas cosas que nunca publicas porque dicen demasiado de ti, que no cuentas porque no son tan fieles a la realidad como tú creías. De esas que solo le enseñas a quien, confiabas, lo entendiera.

muy joven2

Hace unos días una amiga parafraseó una de las ideas de eso que escribí, algo que ella no podía saber porque no lo había leído y que me hizo darme cuenta de que a lo mejor no soy la única que lo piensa. Hablábamos de mi última montaña rusa emocional (porque al parecer si no es así, no me monto):

—… y si no, es otra historia más que contar.
—Ya, pero me estoy cansando de acumularlas.
—Si es que eres muy joven.

Sí, soy muy joven. Soy muy joven para tener tantas experiencias que contar en este terreno. Soy muy joven para haberme tenido que recomponer tantas veces. Porque eso es lo que hago. Recomponerme una y otra vez. Y me llama mucho la atención, porque la gente que me conoce (mucho, bien) cree que todo el cinismo y los comentarios sarcásticos se traducen en una falta total de interés por el amor. «Es que te cierras demasiado en banda a lo que pueda pasar». Y no es cierto, si lo pienso, no conozco a nadie tan abierto a las posibilidades como yo, al amor. Siendo todo lo dura que soy, con todo lo que he vivido, y con todos los comentarios que hago y las cosas que escribo y opino sobre las parejas, soy la que más veces se ha expuesto a ello de las personas con las que me relaciono. Porque sí, después de cada chasco y tras cada Protocolo Fantasma que tengo que aplicar se añade una capa de hierro a la coraza que llevo en el pecho, y pesa, pero ¿no es mejor eso, tratar de bloquear el dolor y no dejar que te hiera tan profundo para poder avanzar, que esperar a que tu corazón se componga nada más que de tejido cicatrizal y arriesgarte a formar un callo tan grueso que ya no sientas las caricias de nadie?

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Petits, no quisiera yo alardear, pero creo que soy la mejor ex del mundo. Pero buena, buena. Como novia no sé (bueno, supongo que regulín porque si no de qué iba a tener tanta experiencia en el otro lado), pero como ex valgo mi peso en oro. Soy un puñetero portento, de verdad.
Desde luego, no diría que es un hazaña de la que estar orgullosa, porque quién querría ser bueno haciendo que los demás se olviden de ti (a menos que seas un asesino en serie o un ladrón de bancos) pero, pensándolo bien, llevo años ayudando a mis ex a superar sus relaciones conmigo y no hay nada tan bonito como eso. Si es que solo pienso en los demás.

Total, porqué tengo esta certeza y cómo adquirir esta habilidad: a lo largo de los años he desarrollado lo que a mí me gusta llamar el Protocolo Fantasma, que es básicamente un plan de «escape» prácticamente infalible de una relación de cualquier tipo. Para aplicarlo hace falta una buena dosis de fuerza de voluntad, pero si estás dispuesto a llevarlo a cabo los resultados son inmejorables, de eso no cabe duda, la relación se supera echando hostias (o, por lo menos uno de los dos tiene todos los medios para hacerlo. El otro).

protocolo fantasma ex

El Protocolo Fantasma consiste a grandes rasgos en cortar todo tipo de posibilidad de comunicación con la otra persona. No solo la comunicación, no, no vale que no le escribas o que no le llames, es que tienes que no poder llamarle ni escribirle (y al revés también, que la tentación es muy mala): convertirte en un fantasma. Desde luego en la era de la comunicación y las redes sociales esto es más complicado de lo que parece, por eso y para no dejar cabos sueltos os dejo una checklist de lo que debéis hacer para cerrar todas las vías:

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novio feo

El mantra de toda recién enamorada: «Es guapo, de verdad, espera que te busco otra foto».

Igual lo de enamorada es un poco precipitado, pero el tonito de desesperación es real, porque no vas a ser la primera en reconocer que tu novio es feo y aunque no quieres que tus amigas te lo quiten (porque son amigas pero no tanto, que ya nos conocemos todas lo de en el amor y en la guerra… y ya te las has tenido que ver en mitad de una discoteca con tu amiga Elena cual batalla campal para que no te quitase al chico con el que estabas tonteando. La muy puta) buscas su aprobación o por lo menos buscas que mueran de envidia (un poquino na’ más) por el pedazo de tío que te has ligado. Lo hemos hecho todas. Si es que somos así, especialitas. Y encima los tíos no ayudáis mucho a la causa, porque os importa lo que viene siendo un pito lo que subís a las redes sociales y así no se puede vivir de verdad. Bueno, «un pito», a los que os importa poco porque os importa poco, pero a los que cuidáis al milímetro la posición del brazo para marcar bíceps como sin-queriendo mientras hacéis como que contempláis el infinito con mirada ausente es para echaros de comer a parte.

quiero novio feo

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