
Si en 2013 ha habido un protagonista claro en mi muy surrealista vida amorosa, ese ha sido Kevin Bacon. ¿El de verdad? No, el de verdad no, ese me queda un poco mayor, aunque este no se quedara demasiado corto tampoco. A los nuevos os pongo en antecedentes:
- Nos conocimos en una de sus clases de boxeo. (Vamos a dejar a un lado qué demonios haría yo viendo una clase de boxeo.) Su entrenador me conocía así que él se hizo con mi número de teléfono y bueno. Eso.
- Primera cita: la grúa se lleva su coche. Que normal, normal, no es. (Y aun así me ha pasado más veces).
- No fue tan traumático como para no volver a verle así que seguimos quedando.
- Es abogado, tiene 33 años y un perrito de bloguera y lo saca a pasear en chándal.
- Ronca cual taladro neumático.
- Me llamaba gorrioncillo.
- Dejamos de vernos y «Gorrioncillo tu puñetera madre».


