
Madre mía, petits, lo que me ha costado escribir este post. No por el tema de escribir, sino por terminar o no el Whole30. La verdad es que dejarlo más allá del día 17 fue la peor de las ideas, porque luego volver a hacerlo ha sido imposible. En estos 3 meses (que se dice pronto) que llevo con la tontería, igual he hecho 4 Whole15 o 25 Whole9 o lo que sea. Cada X tiempo me saltaba en una de las comidas el reto y vuelta a empezar. Y es una gilipollez, porque mientras lo he estado haciendo me he sentido como en la vida.



¡Qué desgracia! Y hablando de desgracias: mi jefa. Pues no se pone a hablar hoy la tía de fresas con nata, haciendo hincapié en todos los aspectos de la nata. Vete a la mierda, bonita. A veces en el curro me entran ganas de marcarme un Emily, de verdad os lo digo. ¡Ay, cuando empiece a hablaros de mi curro! Nos vamos a reír.