bacon valentine

[Todavía estoy escuchando villancicos. Fuck San Valentín!]

Bueno, llega ese momento maravilloso del año en el que las solteras resentidas y los feos del mundo se convierten en portavoces máximos del cinismo y se suben a su pedestal de odio supremo, mirando por encima del hombro a todo aquel que muestre el mínimo interés por el amor y las demostraciones del mismo. Sí, petits, ha llegado San Valentín.

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Visto el exitazo del post sobre Cómo salir bien en una foto: Lo que no hay que hacer, he pensado que ahora que llega San Valentín debería hacer otra sobre cómo salir sexy en las fotografías, porque hay mucha gente que, por lo que sea, cree que enviar una instantánea en pelotas desnudo con un lacito ahí mismo (en lo que viene siendo to’l asunto) es el regalo perfecto. No seré yo quien juzgue a esta gente, porque cada uno regala lo que le da la gana, pero por favor, absteneos de mandármelas a mí porque ver penes con alitas de Cupido hiere mi delicada sensibilidad femenina.

Además, yo entiendo que hay gente que no se conforma con salir bien, que también quiere salir atractiva. ¿Creo que igual es querer abarcar demasiado? Sí, pero no digo nada, yo os enseño.

Cómo hacerte una foto sexy en 6 faciles pasos

Total, que quieres ponerte delante de la cámara y salir supersexy porque quieres cambiar la imagen de perfil de Facebook, o porque, qué se yo, necesitas una foto nueva para el curriculum. Aquí tienes una guía pormenorizada de cómo hacerte una foto sensual paso a paso:

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Si hay que posicionarse, yo tengo claro, que antes que del #TeamMoñas, soy del #TeamFollarines, a muerte. Porque me va la marcha, vaya; pero hay cosas que a veces la hacen a una dudar. Bueno, cosas en plural no. Una sola. Lo que a mí me gusta llamar la parajoda del moñas (y no, no me he equivocado: porque sí, es una paradoja pero es que un poco por joder yo creo que también es). Y bien, ¿en qué consiste?

La paradoja del moñas de manual dice que la intensidad del moñas solo afecta positivamente a las probabilidades de éxito del mismo, si el chico en cuestión te parece atractivo. Que no es lo mismo que te digas cosas bonitas un tío que te gusta que un babas. Abreviando: si el moñas te atrae, braguitas al suelo. Vamos, que el rollo ese de querer bañarse contigo para lavarte el pelo solo te da repelús si el tío que te lo está diciendo es feo. Porque si un macizo te dice algo por el estilo te está faltando tiempo para llenar de agua la bañera. Es el efecto Ryan Gosling, a partir de cierto punto de buenorrismo, da igual lo moñas que sea el chico: ¡Tonta la última!

Y no, lo de ir de sensibles y tal no funciona como vosotros creéis, chicos: ser más moñas no os va a ayudar a conseguir a la chica a menos que cumpláis unos requisitos físicos mínimos. Que no hace falta ni siquiera que estéis buenos, es cuestión de química.

Os lo explico un poco más con el siguiente gráfico, en el que se representa el grado de moñismo de un tío en relación a sus probabilidades de éxito a la hora de ligar, dependiendo de si es un chico guapo o uno feo (porque así generalizando, yo diría que atraen más los guapos que los feos, básicamente):

la paradoja del moñas

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