No me da la vida

Por Jessica V.

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Petits, os va a parecer muy ñoño y tal, pero las cosas están así: me dais la vida con cada comentario que me dejáis. Tal cual. Al fin y al cabo os estoy abriendo parte de mi vida y si bien me hace muy feliz simplemente escribirlo, espero con ansias cada comentario que me dejáis. Sé que no todos los que leéis lo hacéis, pero los que sí es como aire. Que yo llego a casa pensando «¿Qué habrá pensado Roci del post?» y «Ay, ya estaba esperando la respuesta de Beatriz». E igual que ellas, mil (diez), por eso el otro día me llamó la atención el comentario de Nitta en el post sobre cómo conocí a mi chico, decía que ahora que me había echado novio no os dejase tan abandonados («¡COPÓN!» Que eso a mí me gusta mucho también), y yo solo podía pensar «¡Pero si no es por el novio!» Es que no me da la vida para todo, petits, no me da la vida.

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17-20junio14 (11) 17-20junio14 (6)

Volvemos a la programación habitual, a la de las risas, que me pica ya la vida de ponerme intensita.

La verdad es que no sé si empezar este post diciéndoos que mi jefe es Dios o que el primer sitio al que me llevó mi novio (¿Ese chico al que veo a veces? ¿El que me da los buenos días por Whatsapp?) el chico este, fue al Mercadona, pero quedaos con esa información para más adelante.

Una cosa que tenéis que saber de mi empresa (que ya tengo mesa propia. Aplausos) es que es de esas donde cada dos por tres se celebran cosas. Barbacoas, sobre todo barbacoas. ¿Empieza el verano? Barbacoa. ¿Se acaba el verano? Barbacoa. ¿Es el cumpleaños del hijo del jefe? Barbacoa (aunque a esta no te invitan, pero te enteras igual, que tú eres administrativa, pero no tonta). Total, que a las pocas semanas de entrar yo, tocaba la de la celebración del otoño (porque por qué no). Se hizo la compra correspondiente (tequila y guacamole a espuertas) y a las tres de la tarde de aquel viernes ya olía todo el edificio a chorizitos fritos que daba gusto (cómo sería el asunto de los chorizitos que los mensajeros nos miraban como sospechando mientras les recogíamos las cartas).

Hasta aquí todo normal. Cervecita arriba, chorizito abajo y empiezan a llegar los de outsourcing (esa parte del campo de nabos* que es mi empresa que trabaja en otras oficinas pero forma parte de nuestra plantilla). Y llega él.

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Petits, tengo una pregunta: ¿saldríais con alguien como yo? ¿Y con alguien como vosotros? Al parecer yo sí. Como yo, digo. Vuelvo a empezar.

alguien como tu

La pregunta es si saldríais con alguien igual a vosotros. Yo lo he hecho. (¿Lo estoy haciendo? ¿Lo hice? Todavía estoy trabajando en el tiempo verbal, la verdad). Y el otro día lo hablaba con un amigo; él opina que nunca jamás saldría con alguien como él (ya ni hablamos de salir con alguien como yo, con lo brasas que soy, por favor). Decía que se acostaría mil veces con ella pero no tendría una relación. Para ser sinceros, no es del tipo que tiene relaciones así que a mí eso ayudarme-ayudarme, no me ayuda.

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