No quiero emocionar a nadie, pero puede que tenga el secreto para triunfar en la Semana de la Moda de París.

(¡Que soy yo! ¡Esa de la foto soy yo! ¡LA DEL GORRO!)
No quiero emocionar a nadie, pero puede que tenga el secreto para triunfar en la Semana de la Moda de París.

(¡Que soy yo! ¡Esa de la foto soy yo! ¡LA DEL GORRO!)

Me gusta quedarme en casa. Me gusta quedarme en casa aunque viva en París. Porque sí, esto ya es mi casa. Me siento segura y me gusta estar aquí sin hacer nada. Despertarme ridículamente pronto y quedarme en pijama. Recoger La Batcueva y no tener nada más que hacer. Mirar por la ventana por si en algún momento veo a mis vecinos, si es que los tengo (que de momento manifestaciones 0).
Me gusta poder quedarme hecha un ovillito enredada en el nórdico viendo películas la mañana siguiente a un día de mierda. Porque hay cosas que la gente de Erasmus no cuenta pero es así: en París también hay días de mierda. Y te sientes mal porque no salen las cosas bien y peor porque te hacen sentir que no es tu hogar.: la caja con tus zapatos, tu ropa y la cajita que te ragalaron tus tíos no llega; te dejan sin asignaturas porque los horarios coinciden con los de otras (menuda mierda la organización de mi universidad, así os lo digo); te cierran el supermercado antes de poder comprar algo de cenar y encima te pierdes en tu propio barrio.
Así que tienes que aferrarte a pequeñas victorias, como quedarte en la cama una hora aunque ya estés despierta o ver Bajo el sol de la Toscana comiendo galletas con Philadelphia y mermelada de fresa.
