
A parte de amor, nuestro viaje a París también ha sido felicidad. Y felicidad es hacer turismo vestida así. Nada de vaqueros y deportivas (que no es que tenga nada en contra) pero ya que estás en la Ciudad de las Luces, pues qué menos que ponerse un poco mona para pasear por allí ¿no? Aunque tengas cara de bollo y ojeras. Feliz estaba, claro que sí.



