


Ir a París y no comer en ninguna pâtisserie es como un pecado. Así que Celia y yo lo hicimos, evidentemente. Y… ¡Ñam! Y como ya dije en Twitter, en esta ciudad la felicidad tiene forma de macarons. Para mí los mejores los de chocolate y vainilla.
Satisfacción plena: Zumo de naranja y fresa, magdalenas de chocolate, cookies y limonada rosa. Me he vuelto muy fan de la limonada rosa porque me recuerda a… Eso =) (Cuatro años después [Marzo de 2016, hola, vengo del futuro otra vez] no tengo ni idea de a qué coño me recordaba la limonada rosa. ¿Me habría liado con alguien que me llevó a tomar limonada rosa? ¿Con quién estaba liada yo en esa época. Joder, es que no me acuerdo de nada, qué chungo. Pero las fotos de París siguen siendo bastante decentes).
Y esto ha sido, básicamente, mi primer viaje sin padres a París.








