Bizcocho de cerezas - La receta más sencilla

Me gustaría que supierais que desde que he vuelto a Madrid no he parado. No he parado de hacer cosas, de ver a gente, de deshacer maletas ni de hacer CrossFit, pero sobre todo NO HE PARADO DE COMER. Es que vivir (así, en general) desgasta mucho ¿eh? Y claro, yo con hambre no puedo hacer nada. O sea, poder, puedo, pero que no me da la real gana, vaya. Así que en una de estas de entrarme el hambre mientras os escribía el siguiente post sobre Budapest (que ya os digo que no os lo podéis perder) decidí hacer magdalenas (con la intención de ponerme ciega otra vez). El plan era el de la última vez pero había cerezas en la nevera y encontré una tartera TAN mona, que mi única opción fue hacer un bizcocho de cerezas. La receta más fácil del mundo (cómo será de sencilla que la he hecho yo). Igual que la de los últimos bollos pero con fruta. Os explico:

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Por fin me he reconciliado con la fotografía. Gracias a Dios. A Dios, a Budapest y a mi amiga Ágota (de verdad, no hay derecho a tener amigas tan guapas). Por si no os acordáis o no nos conocíamos hace un mes, antes de volver a Madrid me fui a Budapest (lo que fuera para escapar de París, ya sabéis), y ¡por Dios, qué grandísima idea! (Que tampoco es que fuera mía, fue de mi amiga, pero yo estuve de acuerdo en aceptar así que parte del mérito me lo voy a otorgar, si no os importa).

Pasé allí cuatro días, y ¡qué días! Nos los pasamos pateando la ciudad, haciendo fotos y comiendo mucho, muy bien y muy barato (el truco para esto es NO IR AL McDonald’s como un turista, que Budapest tiene doscientos mil restaurantes geniales). Hungría es absurdamente barato en comparación con Francia, que no es como si esto no nos lo esperásemos, pero yo os lo cuento igual. (Elegance Hunter de enviada especial).

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¿Sabéis cuando cortas con un tío y de repente todo te recuerda a él? Evidentemente ya nos hemos dado cuenta de que este mes TODO tiene que ver con los Países Bajos (por lo que sea): todo el mundo se va a Amsterdam, el primer partido de la Selección es contra Holanda (qué vergüenza, LA VIRGEN) y solo venden Heineken en los bares a los que voy («Coño, pues ponme una Fanta de naranja»).

Ni siquiera en Budapest me he podido librar del holandés: abuelos corriendo con camisetas de I Amsterdam, más cerveza holandesa y el no va más: un libro reuniendo todos mis males (y los de mi querida Ágota, que es que lo ha dejado con un parisino): Le Neerlandais D’aujourd’hui en 90 Leçons et en 90 Jours. O sea un libro para aprender neerlandés para franceses. Si eso no era el karma dándonos una patada en el culo a las dos ya me diréis qué.

En fin, a lo que voy, que me está pasando un poco eso con Zalando también. El otro día acabé en una especie de aplicación de su web en la que metiendo tu año de nacimiento te enseñaba lo que se había llevado en tu época: La ropa de tu vida (que yo como nombre de reality show LO VEO). Por si no lo sabéis, soy muy de estas tonterías (me pasa como con los tests y las listas de BuzzFeed, que es que los tengo que hacer y ver TODOS) así que estuve un rato enredando. El caso es que en qué hora lo haría porque ahora IT’S EVERYWHERE:

Mi madre, buscando un regalo por Internet: «Cariño, aquí pone que en Zalando tienen cosas de Desigual también».
Yo buscando unos zapatos en Internet: Anuncio de su web.
La hermana de Kevin Bacon trabajando para su departamento de marketing.

A VER, esto ¿qué es? Que no me había metido en su página en la vida y ahora está en todas partes. ¿Es para compensar? Igual es que soy de sugestionar fácil o algo, no sé.

¿Alguien que la haya probado entre mis queridos lectores? Porque me quiero comprar unos zapatos y no sé si puedo esperarme a las rebajas (paciente que es una).

P. D.: Espero informes detalladísimos sobre el tema, ¿eh?
P. D. 2: ¿Os gustan los arreglillos que le he hecho al blog?

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