
No os lo vais a creer, pero a pesar de haber vivido un año en París, no he visto todo de la ciudad. Bueno, por no ver, no he visto ni Versailles. Y de lo demás ni os hablo porque me da una vergüenza que me muero (y hay altas probabilidades de que además me ponga a llorar con la tontería). Total, que sé que en algún momento volveré, para recordar cositas y pasear por Les Tuileries y demás (porque eso hay que hacerlo siempre) y creo que solo hay tres épocas en las que merezca la pena hacer este viaje: la semana de la moda, en primavera y en Navidad:




Ah, y ojocuidao’ en el cotillón de fin de año, que siempre acabas metiendo el pelo en la copa de alguien y luego eso huele muy mal. Vaticino una ducha de agua caliente el día 1