
Estas semanas, por mi ventana o sentada en el jardín, he visto cómo salían las flores del almendro que tiene mi vecino en su jardín. Eso sí que es uno de los placeres de la vida.



Ir a París y no comer en ninguna pâtisserie es como un pecado. Así que Celia y yo lo hicimos, evidentemente. Y… ¡Ñam! Y como ya dije en Twitter, en esta ciudad la felicidad tiene forma de macarons. Para mí los mejores los de chocolate y vainilla.
Satisfacción plena: Zumo de naranja y fresa, magdalenas de chocolate, cookies y limonada rosa. Me he vuelto muy fan de la limonada rosa porque me recuerda a… Eso =) (Cuatro años después [Marzo de 2016, hola, vengo del futuro otra vez] no tengo ni idea de a qué coño me recordaba la limonada rosa. ¿Me habría liado con alguien que me llevó a tomar limonada rosa? ¿Con quién estaba liada yo en esa época. Joder, es que no me acuerdo de nada, qué chungo. Pero las fotos de París siguen siendo bastante decentes).
Y esto ha sido, básicamente, mi primer viaje sin padres a París.





¿Cómo puede ser que todos los rincones de esta ciudad tengan un aire romántico? ¿Y los letreros del Metro de París? Amor a primera vista. (Todo es amor. Puto amor por todos lados).
