Inicio La vida

La vida

bikini talla grande relleno

Voy a empezar el post diciendo algo por lo que la mitad de las que estáis leyendo esto os vais a escandalizar o incluso ofender, porque parece que decirlo está mal visto. Si es verdad porque parece que alardeas, y si es mentira, porque es mentira. A las que forméis parte de este grupito de indignadas (porque a los tíos esto no creo que os moleste) podéis dejar de leer ya, antes de que diga que tengo mucho pecho. (He pensado otras formas de decirlo, pero bueno, ésta estaba entremedias de «soy de pecho generoso» y «tengo dos tetas como dos carretas» y el mensaje se entiende igual ¿no?) El caso es que no es por regodearme (evidentemente las hay que tienen más y los hay a quienes les gustan menos y no es ningún drama, ni me voy a meter ahí), ni esto es un artículo de autoayuda ni mierdas de esas, yo esto lo digo para que veáis que hablo desde el conocimiento cuando digo que no se puede tener el pecho grande en este país y querer ir a la playa sin provocar un escándalo público. No hay bikinis para tetonas.

El mes pasado fui a comprarme un bikini (porque a mí no me da vergüenza pasearme por la playa todo lo blanca que soy con un trocito minúsculo de tela, por lo que sea). Y maldita la hora, de verdad, porque no sabéis qué odisea encontrar uno de mi talla. Que encima es un círculo vicioso, porque no encuentras tu medida, te pones a llorar y con los ojos anegados en lágrimas ¡no ves las tallas!

33 Comentarios
1 FacebookTwitterPinterestEmail

¿A que así dicho parece que fui el primer día y encima me tiré a uno de los monitores? Bueno pues no, principalmente porque el monitor era como muy pequeñito y yo en chándal pierdo una barbaridad.

En fin, que ayer fui por primera vez al gimnasio, y, chicos, es otro mundo. Llegué un poco antes de las 11 de la mañana. Mi acompañante (porque ya que se había apuntado al mismo que yo pues porqué iba a ir sola el primer día, con la vergüenza que me da, porque en realidad tengo 8 años) llegaba tarde, que igual tenía que haberlo previsto porque yo le quiero pero la puntualidad no es el fuerte de Rodro.
Estaba ahí sola ante el peligro. Y con peligro me refiero a la cafetería que hay al lado de gym, porque yo había desayunado, pero bueno, un algo me habría comido (algo ligerito, el típico chocolate con churros de rigor antes de ir al gimnasio). Al final me decidí a entrar al gimnasio, pero pensé «Le espero en recepción tranquilamente». Fui haciendo avances y 5 minutos después ya estaba en el vestuario escondida. Cuando por fin llegó Ro salí y subimos a las máquinas (cuatro plantas de gimnasio, ahí lo dejo).

La verdad es que no sé qué esperaba encontrar allí así que no sé si me sorprendió ver tanto tío bueno junto. Que, a ver, tíos buenos había, buenos-bonísimos, pero también había chicos en proceso de; chicas (cuatro, aquello era un campo de nabos); hombres mayores, de estos del tipo osito, como muy grandotes y llenos de pelo (que al parecer estaban todos en el vestuario con Ro). Los había que iban de dos en dos, que iban solos y otros que hablaban de depilación. A VER, esto. Que estaba yo haciendo el MiniWOD correspondiente a mi tabla de aquel día con algunos ejercicios de las Fitsters (o sea: zancadas con peso, abdominales y plancha, porque ya que voy al gimnasio voy a dejarme el culo. A dejar el mío y a traerme el de Beyoncé, más concretamente) cuando se acercan dos chicos para hacer sus ejercicios juntos en las colchonetas. Como no había dos seguidas libres y yo estaba un poco en el medio a uno de ellos le pudo la presión:

¿Pero cómo vamos a hacer los abdominales? ¡Si solo hay una colchoneta!
Venga, si hemos compartido una cama cómo no vamos a caber en una colchoneta.

11 Comentarios
1 FacebookTwitterPinterestEmail

¡Por fin fotos de mis vacaciones!
¡Ueeeehh!
¡Y yo no aparezco en ninguna!
¡Ueeeehh!

Bueno, mi culo un poco sí, pero ya ves tú. Y es que, no sé vosotros, pero yo en la playa no me hago fotos. Quicir, ¿con la cara llena de crema y esos pelos? Ni de coña. Además con las manos llenas de arena yo no toco mi reflex, que ya hemos tenido suficientes disgustos. Y no es porque no haya nada digno de fotografiar, al fin y al cabo, es un hotel de Borjamaris y si por algo están caracterizados, a parte de por ser destino vacacional de tan divertidos personajes, es por los modelitos de las Cayetanas, Carlas y Rocíos que los acompañan. Porque van muy monas ellas siempre: bikini con pareito a juego, chanclas con plataforma (y si me apuras tacón kitten, que lo he visto), bolso en el mismo tono y gafazas de sol grandes que te mueres. Bueno, esto último un poco como yo porque me las pongo cuando bajo a desayunar y no me las quito hasta que me meto en la ducha para prepararme para la cena.

Y ¿qué he hecho en la playa? No-broncearme, leer y cotillear. (Porque lo de comer y beber como si no hubiese un mañana viene ya implícito en el concepto de vacaciones ¿no?) Es que tampoco hay mucho más que hacer, eso sí, qué blanquita he vuelto, qué libro tan bonito me he leído y qué de cotilleos traigo. De hecho para mí los días que paso en Cádiz son un poco como un estudio antropológico. (El tiempo en Mérida también ¿eh? Yo no discrimino por ciudades).

7 Comentarios
0 FacebookTwitterPinterestEmail