
Hace unos días os contaba cómo había terminado lo mío con Kevin Bacon. Bueno, pues al parecer no. Lo de «y nunca más se supo», no. He sabido más de él. 15 días después del famoso «Gorrioncillo tu puñetera madre» (ni uno más ni uno menos, 15) me escribe como si tal cosa para ver cómo estoy. Que yo me pregunto ¿para qué? (Bueno, como me lo pregunto yo a mí misma, pienso «¿pa’ qué?» pero esto es otro rollo).



