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Volvemos con la programación habitual, petites: HOMBRES, sí, hablemos un rato de hombres.

Después de haberos hablado del Follarín de los Bosques, espero que no creáis que ese es el único tipo de imbécil que he conocido. No. Porque en la variedad está el gusto y porque yo atraigo a gilipollas de todo tipo, sin excepciones. No: todos a mí.

Total, que hoy quiero hablaros del que más repelús me da: El moñas de manual. Del manual de perdedores, evidentemente.

moñas manual perdedores

Al moñas de manual es muy fácil distinguirle. Si es que es un moñas: pondrá canciones blanditas en Twitter, estados de Facebook profundos y te hablará sobre su última ruptura y lo mal que lo está pasando porque quería demasiado a su novia. Que no es como si no te lo imaginases porque, al fin y al cabo, todas las canciones ñoñas de sus redes sociales dicen eso mismo, pero ea, que te lo quiere contar más en detalle. Es sensible y se regodea en su sensiblería. (A mí me tocan un poco la moral, porque no me gusta no ser la parte femenina de la relación, pero bueno). Asimismo, a estos tíos, les encanta hablar de tu vida sentimental. De las malas decisiones que has tomado, concretamente, y sobre cómo solo te fijas en tíos que no te convienen. Su parte favorita de la conversación es aquella en la que se comparan con tus ex, poniéndose a ellos mismos por las nubes: ellos te habrían tratado como a una princesa. (Palabras textuales).

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follarin de los bosques

Aquí estoy, un día más, gustándome los gilipollas. Porque esto es así, los que me conocéis lo sabéis, y los que no, pues ya os lo cuento yo. ¿Y por qué me gustan los gilipollas? Nunca lo sabremos, pero así es, así que vamos a aprovecharlo; que mi experiencia no caiga en saco roto: a lo largo de los años (que no han sido muchos, pero sí muy intensos) me he cruzado con muchos tipos distintos de imbéciles. Del que quiero hablaros hoy es El follarín de los bosques. Y ¿qué es un follarín de los bosques? os preguntaréis angustiados. Bueno, pues así, a grandes rasgos, un follarín es el típico tío que va metiéndola por doquier (¿a que poniendo por doquier parece que se suaviza lo de meterla?). Es el chico que te come la oreja para acostarse contigo y tan amigos. O sea que de algo más te olvides, chata. Que si es lo que quieres, bien, pero si no, un poco por saco sí que da perder el tiempo. Y ya que me preguntáis de dónde viene ese nombre tan guay (porque es guay, y lo sabéis), os diré que debe de haber sido por generación espontánea, porque no es porque el tío te lo vaya a hacer en un pinar ni porque sepa hacerlo siquiera, (ya sabéis, cantidad NO es igual a calidad).

follarin de los bosques claves

Total, que estás conociendo a un tío y no tienes claro de qué pie cojea. Estas son las claves para saber si tu chico es un follarín de los bosques:

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Chicas (sí, hoy esto va por vosotras), me he dado cuenta de una cosa: nunca he tenido una relación con un hombre tan satisfactoria como la que tuve con la última hamburguesa que me comí en París (que puede parecer triste pero es que estaba muy buena. ¿Exagerar yo? NADA). De verdad, ha sido mejor que cualquiera de las relaciones que haya tenido desde que empecé a salir con chicos (que no han pasado muchos años pero sí muchos capullos).

¿Y dónde he tenido esta revelación? Comiendo en Le Camion Qui Fume, que no os lo vais a creer, pero sí, es un camión que va por París vendiendo hamburguesas gourmet. Así de simple. Así de bueno. A 10 minutos de mi casa, no digo más.

Total, que ahora me veo en la obligación de compartir con vosotras porqué las hamburguesas de Le Camion Qui Fume son mejores que la mayoría de tíos con los que vayáis a estar:

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