Echo de menos mi casa

Echo de menos mi casaEcho de menos mi casa

Petits, a veces echo de menos mi casa. Bueno, la que ahora es la casa de mis padres. Que siempre ha sido su casa, pero que antes también era la mía, no sé si me explico.

Van a hacer dos meses desde que nos mudamos al piso y sé que no es nada de tiempo y que todavía no tenemos la mitad de los muebles, pero me ha costado bastante pensar en este sitio como mi hogar. Echo de menos la calidez de mi casa. El piso es gris. Literalmente todo es gris: paredes, suelos, acabados, encimeras, ventiladores… Es frío. Me recuerda mucho a cuando vivía en París. Recuerdo que cada vez que volvía a España pensaba que la luz era muy cálida en comparación con la luz de allí, que era blanca. Madrid es luz, escribía. La luz en el piso también se percibe así, como en París, así que igual era una cosa exclusiva de mi casa y no de España. O sí, no lo sé. Pero me ha costado mucho encontrar mi espacio en este lugar, bueno todavía me está costando. No tengo un rincón que sienta mío y perfecto, y echo de menos los que sí lo eran y ya no están en mi antigua habitación, porque para empezar a construir esta casa, he tenido que desmontar aquel hogar.

Con el coñazo que di en mi casa para pintar mi habitación de blanco para los vídeos y ahora me mudo a una casa de paredes grises. ¿Qué soy, gilipollas? Pues probablemente, petits, probablemente.

La buena noticia es que, dentro de nada, vamos a pintar el dormitorio de blanco y ya tengo en mente cómo puedo hacerlo mi rinconcito. La mala noticia es que se me ha muerto el cactus.

echo de menos mi casa

¡COMPÁRTELO!: Share to Facebook Share to Twitter Pin This

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *