Me sigo mudando con mi novio

Como ya sabréis, me mudo con mi novio, y digamos que está siendo complicadillo (por decir algo, porque lo que esta siendo es chungo de cojones, pero bueno):

me sigo mudando con mi novio

5 días para la mudanza: Vaya mierda de entrenamiento que he hecho hoy, coño. Si es que no estoy a lo que estoy. Encima me tengo que cambiar de box. Mecagüen x2.
Por lo menos hemos elegido mesa, hemos tenido una bronca del copón, pero mesa tenemos.

4 días para la mudanza: Presentación del proyecto para los señores de Fox #LosNervios. No puedo con tantas cosas, de verdad, petites. Además, ¿os acordáis de la peor fisio de la historia? Bueno, pues ahora, en momentos aleatorios, se me duerme la espalda. Como cuando se te duerme el pie, pero la espalda. Pero vamos a ver, ¿cuándo se le ha dormido a alguien la espalda? Ya os lo digo yo: nunca jamás.
Necesito que alguien me diga cuánto más voy a discutir con mi novio por temas del piso. Por prepararme. SIGUE LEYENDO

Me mudo con mi novio

Petits, os pongo en situación: en menos de 15 días he encontrado piso, curro, tengo que presentar un proyecto a unos señores de la Fox, entregar dos ensayos de 3.000 palabras, dejar mi box, encontrar uno nuevo y preparar una mudanza para irme a vivir con mi novio. Que no quiero yo agobiaros, pero es que eso es lo que está pasando ahora mismo en mi vida. En plan ya. Todo eso y todo junto. Muy fuerte.

Me mudo con mi novio

La historia es: mi chico busca piso, vamos a ver uno, le encanta, empieza con el papeleo, a ver si se lo dan. Dos días después me llaman para una entrevista para unas prácticas:

Yo: No busco prácticas.
Mi novio: Este sitio está al lado del piso.
El de las prácticas: No importa, te queremos conocer y ya veremos qué hacemos.

Voy, les gusto, me ofrecen trabajo-trabajo. Empieza el drama. SIGUE LEYENDO

No estoy viviendo con mi novio

ropa-cama-zara-home

Petites, mi madre me ha hecho darme cuenta hoy de una cosa y estoy muy decepcionada. Y es que hay rebajas en Zara Home, en ropa de cama, y quiero comprarme toda la colección, básicamente (esto no es lo decepcionante), pero claro, yo iba tan contenta mirando fundas de nórdicos para mi cama de 90 cuando mi madre ha soltado la siguiente frase lapidaria:

«Jessi, no te puedes comprar más fundas para el nórdico, que lo mismo dentro de un año ya no estás viviendo aquí (a.k.a. casapadres) y necesitas sábanas para cama de matrimonio». SIGUE LEYENDO