Ir a la peluquería: el horror

25octubre14 (10)

Algún día saldré de la peluquería contenta, o por lo menos sin llorar, pero hoy no es ese día. Bueno, “hoy”, el 23 de octubre para ser más exactos. Qué día tan negro…

Junto con el cambio de look del blog, (que no debería decirlo yo, pero qué bien me ha quedado) ha habido otro cambio: mi corte de pelo. Si no vivisteis el drama conmigo por redes sociales os lo voy a contar, porque de algo tendremos que hablar ¿no? (Y sí, ya sé que estoy más gordita. Lo del gimnasio no está funcionando as expected, un poco como mi vida en general). TOTAL, que llegué yo aquel aciago día de octubre y decidí que la mejor de las ideas era cortarme el pelazo que tenía (que lo tenía). Porque, no sé, el típico día en que te da un derrame cerebral, vaya. Es lo que os contaba, que no medito bien las decisiones y en cuanto las tomo tengo que llevarlas a cabo. Diría que al final esto me va a dar un disgusto, pero mayor disgusto que el que me llevé cuando me miré en el espejo de la peluquería NO LO HAY:

Entro en la pelu y Vivi (que así se llamaba la peluquera) me pregunta qué es lo que quiero. Os voy a decir lo que dije textualmente, a ver si es que yo me expresé mal o qué:

—No me cortes más de cuatro dedos, que me gusta mucho el pelo así, largo. Y en cuanto al color, me gustaría bajar un tono o algo así hacia la mitad del pelo. En plan por debajo de las orejas. Tipo californianas pero sin llegar a rubio, ni muy arriba, solo para darle un poco de, no sé, brillo.

Yo creo que tan difícil no se lo puse ¿no? Vamos, que no es como cuando todos creísteis que me presentaba a MYHYV, esto estaba muy claro from the very beginning. Pero vaya, al final esto es lo que entendió ella: SIGUE LEYENDO

Experiencias traumáticas: Migrar a WordPress

Diría «Bueno, pues ya está» pero estar, lo que se dice estar, no está.

Me he cambiado a WordPress (por si no os habíais dado cuenta, que yo entiendo que después de un mes sin escribir nada se os habrá olvidado cómo era esto antes. De hecho no me extrañaría que no os acordaseis ni de quién soy yo o por qué me seguís. Me seguís porque soy muy graciosa, recordadlo) y nada, que ha sido un camino de rosas una mieeeerda que te puedes morir. Ha sido chungo-chunguísimo. De hecho no sé cómo sigo viva. Ni cómo siguen vivos la mitad de los implicados en esta maniobra suicida llamada migración.

Al principio esperaba el evento con mucha ilusión, tonteaba con la idea de dejar Blogger desde hacía un tiempo y WordPress tenía un montón de juguetitos divertidos y fáciles de usar (plugins, plugins para todo). Estaba un poco indecisa, rollo que ves un vestido que te mueres en una tienda y te pasas una semana soñando con él hasta que decides volver a por él y resulta que se ha agotado. Y esto me ha pasado tantas veces que al final pasé de todo y me lancé. Bueno, por eso y porque tengo poca paciencia cuando tomo una decisión, a mí lo de meditar las cosas no me va por mucho que me haya pasado al yoga. SIGUE LEYENDO

Forever 21 y cosas del comer

¡Tengo noticias! La primera y más importante: he empezado a colaborar en We Lover Size. Que vosotros diréis «¿Y eso qué es lo que es?» (porque yo a veces me imagino que habláis como si fueseis de pueblo, por lo que sea) y lo he estado pensando un rato y no sé cómo explicaros la temática de la web sin resultar ofensiva. Porque es que no se puede hablar de pesos y tallas sin que alguien se ofenda, no me jodas fastidies. Así a grandes rasgos es una página donde chicas que escriben un poco como yo (he encontrado a mis almas gemelas. En plural) hablan de moda, sexo y temas varios, pero sobre todo de lo poco importante que es la talla que usas comparada con el amor que tienes que sentir por ti misma. Hablan mucho de estar gorda. (Coño, diez minutos yéndome por las ramas). Ese es el rollo de la web: no tener complejos. Estar orgullosa de ser como eres y hacer a los demás pasar un buen rato. Y nada, eso, que me pega todo escribir ahí (por el tema del humor y tal, porque yo amor propio el justito para pasar el día), así que lo he hecho. (Me sigo sintiendo mal por haber utilizado la palabra gorda, ¿es que está mal decir que es una web orientada a ese público? Hay que hacerse mirar esto).

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Disfraces que NO deberías llevar: Comida putilla

Quiero que sepáis que estoy muy contenta de que haya llegado octubre. Octubre, la lluvia y el frescoño frío. Porque yo de verano no sé vestir. O sea, sí sé, pero no me mola nada, que no se pueden esconder las vergüenzas en esos pantalones tan cortos.
Total, que a parte de eso, también me gusta un poco el rollo de Halloween, principalmente porque me encanta Hocus Pocus (El retorno de las brujas) y este mes la van a echar en todos lados seis o siete veces (y la voy a ver todas ellas).
Yo lo del miedo lo llevo muy mal, pero por lo demás lo de decorar la casa y dar fiestas de disfraces, guay. Aunque lo de las fiestas en Halloween tiene su peligro, porque yo creo que hay gente que no tiene límites a la hora de elegir el modelito. Quicir, hay cosas de las que NO te puedes disfrazar porque es que NO. Por el amor de Dios, ¡piensa en los niños! ¡Piensa en tu madre!
Por eso, he decidido que estas dos semanas que quedan hasta la Noche de Todos los Santos voy a ir haciendo una lista de todas las cosas de las que no tenéis que disfrazaros ese día (ni ese ni ningún otro del resto de vuestra vida. Bueno, quizá para hacerle un bailecito privado a vuestra pareja, sí, si es que os va ese rollito. Pero YA).
Yo entiendo que el problema viene a raíz de Chicas malas, que ha hecho un grandísimo daño a la sociedad en este tema, reafirmando y sentando las bases para que en esta fiesta haya que ir de lo que sea pero añadiéndole detrás la palabra putilla sexy. En la película: conejita sexy, gatita sexy y ratita sexy.
Aquí hay gente a la que se le está yendo de las manos:
Tía, no. No te puedes disfrazar de hamburguesa putilla, y si lo haces, que luego no te extrañe que te griten aquello de «Me gustaría ser patata pa’ acompañar ese lomo». Ni de pizza sexy, bocata golfo, ración de calamares porno o croqueta guarrilla. Hay unos límites, digan lo que digan Ted Mosby y su calabaza putilla. (Que ahora que me sacáis el tema: la cara de cachorrito abandonado permanente de Katie Holmes, QUÉ).

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¿Ligar en el gimnasio?

Resulta que hay gente por ahí diciendo que el gimnasio es el sitio donde más se liga después de los bares (en estudios y cosas serias al parecer). Como alguien que puede contar con una mano las veces que ha ligado en un bar (y me sobran muchos dedos) os diré que es mentira. Tal cual. Y ya sabéis que yo siempre soy sincera con vosotros. Esa gente que liga en el gimnasio, ¿qué pasa con ella? Porque, de verdad, si vas al gym a lo que vas (a bajar de peso, a ganarlo, a estilizar, a que se te metan las mallas por el o lo que sea) es prácticamente imposible ligar. (Voy a decir prácticamente porque la esperanza es lo último que se pierde pero… Que yo creo que no y punto).
ligar gimnasio


1.-
 Hay dos tipos de persona que van al gimnasio: los que van, y los que necesitamos ir. Los primeros son los cachitas y las tías buenísimas a los que les gusta hacer ejercicio (para mantenerse cachas y buenorras, obviamente); y los segundos somos los demás, que tú nos ves en el gimnasio y dices «Sí que te hace falta venir, sí» y no añades «gordo de mierda» al final de la frase porque tú también formas parte de ese poco agraciado grupo. (Que yo sé que duele, pero esto es así). Y a los que somos del segundo grupo no nos sienta bien la ropa de deporte. Porque la licra flúor no le queda bien a todo el mundo. Bueno, en general, la ropa fluorescente y ajustadísima no le queda bien a nadie que tenga más grasa que una loncha de pavo. (Y aquí rollos de autoestima y quererse a uno mismo los justos, que vosotros también vais al gimnasio para quemar los bollos. «No, yo voy al gimnasio para sentirme bien». ME LO CREO, TÍA).

 

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Sobre colaboraciones y strippers: Choies

Más de cuatro años después de abrirme el blog, no recuerdo ninguna de las razones por las que creé Elegance Hunter, pero sí sé que se mantiene vivo porque me gusta mucho escribir y hacer reír a la gente, porque si fuese por el dinero que gano con él nos íbamos a quedar todos con las ganas.
Ya sabéis que yo no hago publicidad ni hablo de cosas que no me gusten (de hecho no hago publi y punto), porque no me gustan los blogs-valla publicitaria, pero quiero cosas y no os lo vais a creer, pero voy a las tiendas y les digo que tengo muchos seguidores en Facebook y se ríen, por lo visto con eso no se compra nada. Indignante, lo sé. Así que he decidido que voy a probar a aceptar alguna de las colaboraciones que me proponen a ver qué tal. Lo mismo no me muero ni nada, además: más cosas que contaros (porque no tengo conciencia del concepto de privacidad, you knowy SORTEOS (¡ueeh!). Todo ventajas. Ahí voy:
Mi conejillo de indias en este caso va a ser la tienda online Choies. Lo primero de todo, al parecer, en estas cosas es hacer una wishlist de lo que te guste del sitio. Aquí yo a saco Paco, que a mí decir que quiero cosas se me da extremadamente bien (todo muy en mi línea, como veréis, gifs incluidos):
1 // 2

Mi paso por MYHYV: Pretendientes

Como os comentaba el otro día dentro de nada se estrena mi trono en Mujeres y hombres y viceversa, y la verdad es que en producción estaban un poco preocupados con la lista de requisitos que he puesto para los pretendientes: otra de las condiciones que he puesto para aceptar (porque, a ver, yo me he hecho un poco la dura con este asunto, no les iba a decir que sí a la primera, por favor, que una tiene su reputación e ir allí la va a dejar poco menos que por los suelos) es que los chicos que quieran ir tienen que tener estudios. Bueno, un caos. Han tenido que pasar de todas sus listas de contactos. Pobrecitos. De hecho, al final, los únicos que cumplían con todos los requisitos eran Tom Hiddleston y el Príncipe Harry, pero bueno, bien, porque los dos querían venir ya desde el principio:
Emma García: Te sienta muy bien el trono, ¿eh, Jessica? Y hay alguien que también se ha fijado y quiere conocerte. ¿Le decimos que pase? Sí, ¿no? ¡Adelante, Enrique!

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